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><> Especiales ><> Semana Santa
Siempre lo digo: A algunas personas todos los días le parecen iguales. Otros estiman importantes las recordaciones tradicionales. Para la mayoría de las personas las pascuas no son más que cualquier otro feriado para disfrutar, y lo que menos se recuerda es su significado, o simplemente se desconoce, resultando en que no es ni remotamente una semana verdaderamente santa. Sin embargo, aquellos que predicamos el evangelio, más allá de lo discutible que pueda ser la exactitud histórica de la fecha, y más allá de que algunos de nosotros no diferenciamos los días entre sí, de todas maneras podemos y debemos aprovechar la mayor disposición de los inconversos que aceptan alguna "tradición cristiana" en estos días, como una provechosa oportunidad para predicarles el mensaje de Salvación. Aquí les copié algunos enlaces, sobre la temática actual "Semana Santa", que pueden serles útiles al predicar en estas fechas. ¡ Adelante y Felices Pascuas !
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Aproveche para predicar a los que le gustan las postales:
Escritos para que se presenten en alguna fecha en especial, como Navidad, Semana Santa, día de las madres, etc. con el propóstio de mostrar un mensaje con respecto al día festivo.
Los siguientes 2 artículos, ya no se encuentran en http://www.icp-e.org, así que los copié de mi viejo archivo:
HE AQUÍ EL HOMBRE
Juan Antonio Monroy es escritor, conferenciante internacional y director de la revista Alternativa 2000 © J.A. Monroy © I+CP, Madrid, 2002, Madrid (España, www.ICP-e.org)
La fiesta de la integridad se llama Pascua
''Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia... El animal será sin defecto... Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua del Señor. Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo el Señor. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto... Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel.' (Éxodo 12:3-15).
Se acerca la Semana Santa y, una vez más, España quedará paralizada por unos días dividiéndose en dos grandes colectividades: la secular, reflejada en los que van en pos del sol; y la religiosa, manifestada en los que van en pos de imágenes; una tiene que ver con la modernidad y la otra con la tradición, la primera con el cuerpo y la segunda con el corazón. Semana Santa es, pues, un compendio de la nación, de sus valores, creencias y raíces. Lo viejo y lo nuevo de España está allí. Pero por encima de costumbres o innovaciones, la Semana Santa tiene un mensaje que transmitir cuyo origen se remonta a la institución de la fiesta de la Pascua hace 3.500 años. Si yo tuviera que definir con una palabra el carácter de esa fiesta, creo que la palabra integridad es la que mejor le cuadraría, y ello por las siguientes razones:
1. El cordero es íntegro.
Sin defecto, dice el texto. En otras palabras, no enfermo, ni raquítico, ni mutilado, sino sano y completo. La integridad física de este cordero es sólo un simbolismo de la integridad moral y espiritual del verdadero Cordero, Cristo Jesús.
2. Su inmolación se produce en la fecha íntegra.
A los catorce días del mes, esto es, dos veces siete. El momento de la muerte de Cristo no fue un accidente de la Historia, sino que aconteció en el cumplimiento del tiempo, tiempo perfecto, prefijado de antemano en el calendario de Dios. No fue el azar ni la voluntad de los hombres quien precipitó aquellos acontecimientos.
3. Su obra es íntegra.
4. Los beneficiarios de esa obra integran el pueblo de Dios.
Toda la congregación de Israel, dice el texto en dos ocasiones. Es decir, los integrantes del Pacto; si un extraño quería participar debía circuncidarse (pacto); para ellos y sólo para ellos se ha preparado este cordero. Toda la Iglesia, formada por judíos y gentiles circuncidados espiritualmente, es la beneficiaria de Cristo.
5. La apropiación del cordero ha de ser integral.
Todo el cordero era consumido. Cabeza, pies y entrañas. Hemos de comer del Cristo total: su mente (pensar), su caminar (conducta) y sus afectos (voluntad). En esa apropiación se incluyen las hierbas amargas, esto es, la comunión con el Cristo sufriente. Esta apropiación, este comer, se realiza por la fe. Se trata de un acto espiritual. Es poner la confianza en el valor reparador de su muerte como la única solución para mi pecado.
6. La disposición integral para la partida.
No comieron aquella cena cómodamente reclinados y relajados, pues estaban en tierra enemiga y ajena, sino en una actitud integral de inminente partida (ceñidos los lomos, calzados y bastón en mano) hacia la verdadera patria. Su mira, intereses, voluntad y apego estaban en lo venidero, no en lo presente. Así ha de ser con la Iglesia; en íntegra espera del regreso de Cristo y no acomodada a este mundo.
7. La integridad del seguimiento.
Tras esa cena, seguían siete días de celebración en los que se consumía pan sin levadura, es decir, pan integral; pan de sinceridad y de verdad, pan no mezclado con aditivos extraños. Tras recibir a Cristo por la fe, somos llamados a continuar todo el tiempo (siete días) en una línea de limpieza y santidad (sin levadura).
Más allá, pues, del
ocio y la religiosidad de nuestra España, la Pascua es el marco que nos enseña
el sentido de la Semana Santa. Qué maravillosa fiesta, de integridad, que Dios
nos ha otorgado. Que la vivamos a la altura que nos propone.
Wenceslao Calvo es
conferenciante y pastor en Madrid © Wenceslao Calvo
© I+CP, Madrid, 2002, Madrid (España,
www.ICP-e.org)