Definición: Es el pasaje bíblico en el que se fundamenta el
sermón. No es
lo mismo hablar sobre un pasaje que fundamentar un sermón en él.
Y valga la redundancia, debe ser un pasaje de la Biblia, y no de otro libro,
por más respetado que sea, o famoso su autor.
Función:
Proporciona el tema del sermón.
Reviste el mensaje de autoridad.
Ayuda a preparar el mensaje, evitando el agotamiento mental del predicador,
ya que señala la tarea inicial, la de interpretar rectamente el
texto escogido, y proporciona el tema y las consideraciones generales para
el desarrollo del mismo, etc.
Ayuda a conseguir la atención de los oyentes.
Da crecimiento en conocimiento y gracia al predicador y a los oyentes.
Requisito fundamental: Debe ser una unidad completa de pensamiento, ya sea
corto o extenso.
Sobre su extensión:
Texto largo: Promueve el conocimiento bíblico y la reverencia por la
Palabra, invita al sermón expositivo.
Texto corto: Más fácil de recordar, cada palabra recibe la atención
que merece, etc.
Hay textos y temas que merecen más de un sermón, o una "serie" de
sermones.
Consejos para la selección del texto: A veces el Espíritu
Santo nos señala clara y directamente el
texto para un sermón; pero suponga, por ejemplo, que recibió la
guía del Señor sólo sobre el propósito específico
y ahora debe escoger un pasaje bíblico acorde. ¿Qué puede
hacer? Aquí hay unas sugerencias prácticas para la selección
del texto bíblico aplicables en la mayoría de los casos.
Elegir un texto que se apodere de su propio corazón.
El texto debe tener un mensaje que satisfaga la necesidad espiritual más
urgente de la congregación.
Considere lo predicado recientemente para que haya una ración equilibrada.
Conviene elegir textos claros en su sentido (ahorran explicaciones, sugieren
fácilmente los temas, etc.).
Es sabio usar textos que presenten la verdad en forma concreta más
que abstracta, que apelen a la imaginación del oyente, que presenten
algo que ver, sentir, hacer...
Es mejor elegir textos que enfatizan los aspectos positivos de la fe cristiana.
Entre varios similares, elegir el más contundente.
En gral., y sobre todo al principio del ministerio, limitarse a un solo
texto para cada sermón.
Uso sugerido de dos o más textos en un sermón:
Hacer y contestar preguntas.
Señalar contrastes.
Mostrar problema y solución.
Mostrar varios aspectos de una verdad.
Presentar gráficamente una progresión de pensamiento.