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Precisando el propósito que tuvo el autor al escribir un libro.

1)Observar las declaraciones explícitas o repetitivas.
2)Señalar secciones parenéticas o exhortatorias.
3)Marcar temas que se enfoquen o que se omitan.

Vamos ahora a adentrarnos en lo que tiene que ver con el propósito específico de un libro.

Para ello a modo de introducción a este apartado debemos inquirir sobre el autor.¿Qué podemos decir sobre el escritor en cuanto a su experiencia y trasfondo espiritual ? ¿ A quién pretende dirigirse con su escrito ? (no es lo mismo si se trata de creyentes que de quienes no lo son, tampoco si son creyentes cimentados en la doctrina o nuevos creyentes.)

Hay libros en los cuales esta información es fácilmente accesible ya que la encontramos en forma explícita en el mismo texto (textual) y en otros casos los datos externos de carácter histórico nos ayudan a conocerlos (información histórica).
Sin embargo, en ocasiones nos encontramos ante la ausencia de evidencias categóricas y en la necesidad de deducir diferentes hipótesis así como de abstenernos de concluir rápidamente sobre el autor.

Ejemplo:

Quizá un caso paradigmático sea la Epístola a los Hebreos.

Esta Epístola debe su nombre a evidencias de tipo deductivas al no contener evidencias directas sobre su autor y destinatatarios
Las continuas alusiones al Antiguo Testamento sólo tienen sentido para alguien que lo conoce previamente, por lo que se puede concluir que estaba dirigido a hebreos y no gentiles.
Hay muchas razones, pero, para mencionar la más clara digamos que a lo largo de la epístola encontramos un constante confrontar entre el pacto mosaico y Cristo, mostrando la excelencia y superioridad de este último. Esto no tendría sentido para alguien que desconociera la fe judía.

Ahora en cuanto a su autor literario el tema puede ser más discutido.

Usualmente se ha atribuido a Pablo esta epístola, quizá siguiendo el pensamiento de los primeros siglos en Oriente fundamentalmente, de Agustín (430) y Jerónimo (420 DC) ; pero hay fuertes opiniones diferentes.

Por ejemplo Virkler va a dar casi por sentado que su autor no fue Pablo. Basa su afirmación en la expresión literaria , formas de pensamiento y actitud hacia la ley mosaica que él encuentra muy distantes de lo que aparece en el resto de la literatura paulina.
Trenchard, también dudará intensamente en su comentario sobre esta epístola.
Y muchos otros eruditos también se desmarcarán de esta idea.
Es curioso notar que aún en los albores del cristianismo ya se dudaba sobre el autor y que por ejemplo Tertuliano (240 DC) sugiriera a Bernabé como su autor o que Orígenes (251 DC) creyera que era Lucas.
Más cercano a nosotros en el tiempo, Lutero defendía la idea que podía haber sido Apolos quien escribiera la carta, así como en nuestros días lo mismo afirma Lacueva.

Como podemos apreciar ante la ausencia de evidencias sólidas, el tema de la paternidad literaria ofrece un gran campo a las hipótesis.

De todas formas, comparativamente no es un tema insalvable, pues es un escrito aceptado como divinamente inspirado desde los primeros tiempos de la Iglesia primitiva.

Y valga la aclaración de un punto que puede servir a confusión.
Una cosa es estudiar el contexto histórico-cultural basados en presuposiciones bíblicas ortodoxas en cuanto a la fe y otra, la crítica histórica que lleva a dudar de la fe cristiana (positivismo por medio).
Por lo tanto no hay que ver la valorización del análisis contextual histórico-cultural como una vindicación de la crítica histórica.

Punto 1 : Declaraciones explícitas.

El Evangelio de Lucas o el libro de los Hechos explicitan claramente la intención de Lucas al escribirlos, la cual era dejar un registro ordenado de la historia de las cosas que fueron "ciertísimas" en los comienzos de la era cristiana.( Luc.1:1-4 y Hch.1:1)
Pedro reconocerá su intención en 1 Pedro.(5:12)
Juan en su Evangelio en 20:31 aclara que presenta el ministerio de Cristo para que los hombres crean.
En Génesis hay una repetición de genealogías que sugieren el propósito de registrar el desarrollo temprano de la humanidad, etc.

Punto 2: Exhortaciones.

Las exhortaciones tienen directa relación con el propósito, por ello se constituyen siempre en un importante dato de la intención del autor.
Al tratar el ejemplo de la epístola a los Hebreos, hemos mencionado que hay un contrastar constante entre el Antiguo Testamento y la excelencia y superioridad de Cristo, pero al mismo tiempo se entrelazan luego de estas presentaciones advertencias y exhortaciones.
Podemos hallar más de diez exhortaciones positivas (4:14,16; 6:1; 10:22-4; 12:1-2; 12:28; 13:13) que animan a creyentes bajo presión (como lo eran los primeros receptores del mensaje) a seguir adelante.

Por su parte, en la literatura paulina encontramos a menudo un "por tanto" seguido de una exhortación a posteriori de la descripción de un hecho teológico.
Puede ser que el hecho teológico no sea claro para el lector, pero la naturaleza de la exhortación lo guía muy ciertamente para entender el significado.

Punto 3: Enfoques y omisiones.

Veamos ahora un ejemplo veterotestamentario como son los libros de Crónicas, allí no se nos da una historia completa de la historia nacional, sino que se seleccionan determinados acontecimientos y lo hace a forma de ilustración con el fin de afirmar el espíritu de la comunidad judía postexílica.
En verdad es una expresión típica del judaismo postexílico donde se rememora el principio determinante de que la vida del pueblo de Israel dependía de su fidelidad a Dios.
Es por esto que vamos a leer frecuentemente la expresión " hizo lo malo " o "hizo lo recto" ante los ojos de Jehová.

Finalmente una forma simple de verificar si hemos comprendido o no el propósito de un autor es poder resumirlo en una oración.
Es necesario para interpretar un pasaje haber entendido la intención del autor al escribir el texto que lo contiene.

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